CENA-ESPECTÁCULO

Bel Canto es ante todo un encuentro entre dos mundos: el del canto lírico y el de la gastronomía...

CENA-ESPECTÁCULOLa historia de Bel Canto es la del encuentro entre dos mundos: el del canto lírico y el de la gastronomía.

Una maravillosa combinación de pasiones hechas para entenderse, aunque no se hayan visto juntas desde hace mucho tiempo. Efectivamente, tanto en el arte culinario como en la ópera, el rigor y la calidad son imprescindibles para crear nuevos placeres, gustativos y auditivos.

No olvidemos que en el siglo XVIII, ¡se cenaba en la Scala de Milán!

Ahora, un conjunto de 100 cantantes y 20 pianistas está a su servicio para deleitarle con «cenas encantadas».

Los artistas de los restaurantes Bel Canto son figuras reconocidas en el mundo del arte lírico.

Todas las noches, en nuestros establecimientos, del encuentro entre los cantantes y el público surge la magia del Bel Canto. Entre los distintos platos, suenan las grandes arias del repertorio, interpretadas por las estrellas del mañana: los sabores se mezclan con la emoción del canto lírico brindando momentos únicos.

Hacer que renazcan estos momentos efímeros, tan propios del arte lírico como del gastronómico; recrear cada noche esa armonía entre notas de sabor y de música; deleitar al mismo tiempo el oído y paladar de sus comensales, esa es la misión que sus promotores se propusieron, allá por los años 90.

Pero para que la alquimia se produjera era preciso respetar los dos mundos, lograr que en la fusión estuviera lo mejor de cada uno: la constante búsqueda de nuevas armonías, el placer y el rigor, y conseguir que todo ello trascienda hasta nuestros huéspedes.

¿La solución? El vestuario de los artistas del Bel Canto es un traje de camarero: lo visten estudiantes del Conservatorio y jóvenes profesionales que ayudan en el servicio y llevan el espectáculo a la sala. La cena se sirve encima del escenario, donde los comensales se ven rodeados y transportados por los grandes temas del repertorio lírico.

Después de que surgiera la idea, llevamos a cabo las audiciones y contratamos al personal, para, por fin, en el año 2000, inaugurar el primer Bel Canto en los famosos muelles del Sena, junto al Ayuntamiento de París; después vino Neuilly, en 2004 y, finalmente, Londres, en 2008.